Cómo olvidar ese día, en que me sorprendiste en el acto de entrega de diplomas y fuiste vos mismo quien me lo entregó. ¡Qué regalo tan inmenso!

Ahora, vos allá y yo aquí, sigamos rezando uno por otro, intercede por mi y por quienes estamos aquí, para que podamos continuar el camino que nos enseñaste con tu ejemplo de amor y total entrega hacia los demás, para llegar a la patria celestial.

Que Dios te tenga en su gloria y que brille para ti la luz que no tiene fin.

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