Consagración a María

Inicio hoy este camino, con el método de los 33 días de San Luis Grignon de Montfort.

Este santo del siglo XVII, cuyo lema sacerdotal fue “Ser esclavo de María”, dejó como legado una de las obras marianas más importantes: “El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen”, que he leído hace unas semanas.

La espiritualidad de San Luis María de Montfort se basa en dos fundamentos:
1- Reproducir la imagen de Cristo Crucificado en nosotros.
2- Hacerlo a través y por medio de nuestra consagración a María como esclavo de amor.

En otras palabras: vivir la Cruz Redentora a través de María. Toda la vida de S. Luis fue centrada sobre un deseo:  La adquisición de la Sabiduría Eterna que es Jesucristo, Hijo de Dios e Hijo de María.

Optó por una condición radical de vida formulada como “La santa esclavitud” o la esclavitud voluntaria de amor a la Virgen Santísima para llevarnos a la de Cristo. A ella le entregamos cuerpo y alma para que haga con nosotros lo que quiera pues todo lo que ella quiere es de Dios. La Virgen, Gestora de Cristo, pasa a ser la que dispone de nosotros. Es una vía de perfección y unión, de ascética radical y de misticismo dentro del corazón de María Santísima. Enseña que el alma abandonada en las manos de la Madre es unida a la obediencia del Hijo.  Esta entrega es total cuando el alma se separa de todo apego terrenal y así es reengendrada en el seno de María donde se encarnó Jesús.  Llega a ser así perfecta imagen de Dios quien escogió ser obediente hasta la Cruz.

San Luis no ve en María una simple devoción piadosa y sentimental, sino una devoción fundada en teología sólida, la cual proviene del misterio inefable de lo que Dios ha optado realizar por su mediación y por su perfecta docilidad a esa obra. Esto es muy importante, ya que es este desarrollo lo que ha hecho posible la revolución teológica que causó S. Luis de Montfort.

Su Santidad Juan Pablo II era un gran devoto de Montfort. De el tomó su lema “Totus Tuus” y se ha referido al santo en su encíclica Mariana Redemptoris Mater y en muchas otras ocasiones. También visitó su tumba Saint Laurent sur Sevre, añadiéndola al itinerario de su visita a Francia. Allí, junto a la tumba sufrió un atentado, plantaron una bomba que fue descubierta por la seguridad. Providencialmente, nada detuvo al Papá de honrar al santo que tanto amaba.

Este método propuesto por el Santo, tiene como finalidad realizar un progresivo avance espiritual, que abandonando todo los que nos aparta de Dios, junto con las oraciones y sacrificios necesarios, se logre el objetivo de encontrar a Jesús como fin único de nuestra vida terrenal y nuestra vida eterna.

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