Conócete, acéptate, supérate (San Agustín)

«La mayor fortaleza consiste en reconocer la propia debilidad» (J. C. Barreau)

«Noli foras ire; in teipsum redi; in interiore homine habitat veritas: et si tuam naturam mutabilem inveneris, trascende et teipsum: Sed memento cum te transcendis, ratiocinantem animam te transcendere. Illuc ergo tende, unde ipsum lumen rationis accenditur». «No quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad; y si hallares que tu naturaleza es mudable, trasciéndete a ti mismo, mas no olvides que, al remontarte sobre las cimas de tu ser, te elevas sobre tu alma, dotada de razón. Encamina, pues, tus pasos allí donde la luz de la razón se enciende» dice San Agustín (De Vera Religione, Cap XXXIX).

«La confrontación con la realidad es el primer signo de salud psicológica y espiritual y es la condición para entender dónde el Señor nos pide una conversión, un cambio.

Muchas veces no hay conversión en nuestra vida exactamente porque no hemos identificado el punto débil. Cuanto más uno identifica el punto donde es particularmente vulnerable y frágil, más siente dentro de sí la voluntad y la posibilidad de cambiar. No hay conversión donde no hay suficiente conocimiento de sí, donde la persona no ha identificado, detectado el punto estratégico donde se concentra su debilidad, su flaqueza. Por eso es bueno, hacer este tipo de análisis dentro de nosotros sin escondernos detrás de estas estrategias defensivas.

Los mecanismos de defensa son una reacción suficientemente natural nos dice la psicología, desde el comienzo de nuestra vida, no lo hemos aprendido de alguien, es una tendencia natural del hombre defenderse. Y nos defendemos sobre todo cuando vemos que nuestra estima, nuestra consideración positiva de nosotros (mismos) está en peligro. Entonces los mecanimos de defensa son una reacción natural. Nuestros progenitores, nuestros primeros padres, han puesto inmediatamente después del pecado (original), una tentativa de defensa: “ha sido él”, “ha sido ella”, pero esto no nos ayuda a ser verdaderos con nosotros mismos.

Es importante entender cómo estas lecturas defensivas tienen una parte de verdad. El mecanismo de defensa es puesto por la persona inteligente, es el arte de usar un detalle verdadero como un abuso de la verdad para esconder responsabilidades personales, para que la estima de mí mismo no tenga que sufrir demasiado por este fracaso. Es una ilusión».

P. Amedeo Cencini, Conferencia ¿Ha cambiado algo en la Iglesia después de los escándalos?, Parte 3: El Plano Inclinado, Diócesis de San Sebastián, Feb. 2017

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