Déjate a ti, renúnciate

Muchas veces te dije y te lo torno a decir: Déjate a ti, renúnciate, y gozarás de una grande paz interior.

Dalo todo por el todo. No busques nada. Está y sosiega puramente y sin dudar en mí, y poseerme has, y serás libre en el corazón, y no te hallarán las tinieblas.

Esfuérzate para esto, ora por esto, trabaja en desear esto, que puedas despojarte de todo propio amor y desnudo seguir al desnudo Jesús, morir a ti mismo y vivir a mí eternamente, y así huirán todas las falsas e inicuas imaginaciones y los superfluos cuidados, y también se apartará el temor demasiado, y el amor desordenado morirá.

Tomás de Kempis. Imitación de Cristo. Libro 3, Cap. 42, 9, 10, 11.

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