Espera… calla… presta atención… espera… Dios está aquí.

El sentido de la presencia de Dios es el ancla, la clave y la roca, en virtud de la cual los diversos elementos de la vida cotidiana se perciben en su justa perspectiva. Todo fluye hacia y desde la oración; es tan simple como eso. Vivir y orar se convierte en un flujo continuo, en una vida donde cada elemento desempeña su función dentro de un conjunto armonioso y equilibrado.

Esther de Waal. Invitación al asombro.

 

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