Blasfemia

el

«Castiga la boca del blasfemo, y santifica tu mano con este castigo. Hay algunos padres que castigan bárbaramente a sus hijos, si no hacen al punto lo que les mandan; empero, si les oyen blasfemar de los santos, o se ríen, o no los reprenden. Si ustedes llegan a escuchar a alguien entre el público que pasa, o en medio del foro, blasfemando contra Dios, vayan donde él y repréndanlo; y si fuera necesario darle un golpe, no se frenen. Golpéenlo en la cara; denle en la boca; santifiquen su mano con el golpe, y si alguien los acusara y los llevara ante la justicia, síganlo, y cuando el juez los llame a dar explicaciones, ¡digan con valentía que el hombre blasfemó contra el Rey de los Ángeles!».

San Juan Crisóstomo

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