La familia frente a la ideología del género (Card. Sarah)

CONFERENCIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ÁVILA. 24 de mayo de 2016.

 

San Juan Pablo II :
«
el futuro de la humanidad pasa por la familia»

 

Familia-género: un combate frontal

El cardenal Carlo Caffarra, arzobispo emérito de Bolonia y primer presidente del Instituto de Estudios Juan Pablo II sobre el Matrimonio y la Familia, declaró en una entrevista realizada el 16 de febrero de 2008: «Cuando fui nombrado por el Santo Padre primer presidente del Instituto Juan Pablo II, recibí una carta de Sor Lúcia de Fátima, que se conserva en el archivo del Instituto. Ella me decía sin ambigüedad lo siguiente: “La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás tendrá que ver con el matrimonio y la familia”. Sin embargo, agregaba: “No tema, porque todos los que actúan a favor de la santidad del matrimonio y de la familia encontrarán siempre oposición; se los combatirá con todos los medios posibles, porque lo que está en juego es decisivo. Sin embargo, Nuestra Señora ya ha aplastado la cabeza de Satanás”¹».

Por su parte, después de su viaje apostólico a Fátima, el Papa Benedicto XVI, en una entrevista del 11 de mayo de 2010, no ha temido afirmar que: «siempre lo hemos sabido, incluso si, hoy en día, eso se muestra a nuestros ojos de una manera aterradora: las mayores persecuciones contra la Iglesia no provienen de sus enemigos de fuera, sino de los pecados que se cometen en la Iglesia, por lo que ella tiene urgente necesidad de hacer penitencia para ser purificada»².

Las familias cristianas sufren a diario ataques en el mundo entero. Como veremos más adelante, la ideología de género es apoyada, promovida y practicada por la Organización Mundial de la Salud, que depende las Naciones Unidas (ONU), y por numerosas instituciones educativas y sanitarias que tienen sus sedes en diversos Estados occidentales (América del Norte, Europa occidental y Australia-Nueva Zelanda). Todo país que rehúsa adherirse a esta ideología suele ser sancionado: por ejemplo, los Estados débiles y pobres son penalizados en las ayudas al desarrollo. Ellos son pues condicionados a la aceptación por su parte de la ideología de género. Esta verdadera colonización afecta al conjunto del continente africano, en particular a la llamada África subsahariana, pero también el Asia y a la América Latina.

El Papa Francisco, durante su viaje apostólico a Manila, no dudó en denunciar con vigor una «colonización ideológica contra la familia»³, que busca destruirla introduciéndose y difundiéndose en las sociedades y las culturas de los países en vías de desarrollo. En el número 56 de su Exhortación Apostólica postsinodal Amoris lætitia, crítica fuertemente la mortífera ideología de género «que niega la diferencia y la reciprocidad natural entre un hombre y una mujer. Ella permite avizorar una sociedad sin diferencias de sexo, y socava la base antropológica de la familia. Esta ideología alienta proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una identidad afectiva radicalmente separadas de la diversidad biológica entre lo masculino y lo femenino»⁴. El cardenal Francis Arinze, comentando estas palabras del Papa Francisco, dijo que «los medios de comunicación se han acostumbrado a desfigurar, secularizar e incluso comercializar el matrimonio y la familia»⁵. Esto es muy evidente en los programas impregnados de erotismo y de pornografía, que también se dirigen a los niños: en numerosos países occidentales, desde el jardín de infancia los niños son reeducados, es decir, se manipula y contamina sus conciencias con la ideología de género. En algunos países, las familias no tienen otra opción. En 2006, en Alemania, se pretendió obligar a una familia cristiana protestante de ocho niños a participar en experiencias traumáticas con pretexto de la educación sexual. Los padres decidieron no enviar a sus hijos a estas clases; pero fueron condenados a una pena de prisión…

Yo mismo, en el libro Dios o nada⁶, denuncié enérgicamente la teoría de género como un ataque frontal contra la familia, y su voluntad de destruirla, insistiendo en su aspecto particularmente dañino para los países africanos, que son sometidos a un nuevo colonialismo por parte de los países occidentales, directamente o a través de organizaciones internacionales que esos Estados dominan sin compartir, y también sin vergüenza.

Génesis de la ideología de género⁷

El género —gender en inglés— nació en el medio ambiente de las ciencias humanas de inspiración freudiana. Apareció en 1955 en los Estados Unidos: John Money, psiquiatra de Harvard que investigaba casos de hermafroditismo, introdujo el concepto de «rol de género», que definió como «todas las cosas que una persona dice o hace para revelarse poseedor de un estatuto como hombre o como mujer». Así, esta nueva noción del rol social como fuente de identidad sexual contenía en germen todo el proyecto ideológico del género tal como se desarrollará en las décadas siguientes.

Treinta y cinco años más tarde, en los años 90, Judith Butler, que sigue siendo la líder de la revolución del género, declara que las palabras «sexo» y «género» no son nombres sustantivos, sino verbos. Eso significa que el individuo, hombre o mujer, llega a ser lo que él o ella escoge decir y hacer. Afirma pues que «ser hombre o mujer no es algo que uno es, sino algo que uno hace».

Las razones espirituales de una batalla

La teoría aberrante y delirante del género, que es presentada —y es el colmo— como «científica» surge en realidad de una superchería seudocientífica. Hunde sus raíces en un humus que puede ser descrito como particularmente turbio, a propósito del cual no dudo decir que veo allí la «mano del diablo» mismo. ¿De qué se trata, en efecto? ¿Cuál es el fundamento de esta ideología y cómo podemos combatirla? Sabemos por la Biblia que Satanás es «homicida» desde el principio⁸. ¿Por qué homicida? ¿A quién quiere matar el diablo con un encarnizamiento que no terminará sino con la batalla final evocada por el Apocalipsis?⁹ Satanás quiere matar, quiere destruir a Dios en nosotros, es decir, a la persona humana creada a imagen de Dios¹⁰; quiere hacernos individuos, qué digo, zombis sin alma y dotados de un cuerpo convertido en una maquinaria sometida a las manipulaciones genéticas y al transhumanismo. Sí, esto es lo que quiere el Enemigo: quiere someternos a él, Príncipe de este mundo, para manipularnos rompiendo el «cordón umbilical» que nos une a Dios, en un primer momento; después, en un segundo momento, con la ilusión —un verdadero espejismo— de que no somos sino un conjunto de células destinadas a sobrevivir gracias a una tecnología cada vez más sofisticada¹¹; liberarnos de nuestra condición humana para hacer de nosotros nuestros propios dioses¹².

La historia de una seudoliberación del hombre: de la persona al individuo y del individuo al zombi

La seudoliberación del hombre se inscribe en la historia de los tres últimos siglos. La ideología de género no es más que su último lamentable avatar. Me explico: la liberación de Dios Padre se produjo hace mucho tiempo, cuando las democracias occidentales se formaron en un contexto deísta. Los maestros del racionalismo (de Voltaire a Diderot, pasando por D’Alembert) suscitaron la famosa Revolución Francesa, que a su vez será presentada por la corriente laica como la génesis de la liberación del hombre en relación con el Dios de los cristianos¹³ y, por tanto, con relación a la Iglesia y a su Magisterio, calificado como «opresor». Ahora bien, para los racionalistas Dios es el supremo arquitecto del universo, del todo desinteresado de sus criaturas. El deísmo de los enciclopedistas ha pues matado la paternidad de Dios. J. J. Rousseau llega a decir que la paternidad es un privilegio social¹⁴. Esto es lo que llamo «cortar el cordón umbilical», y esta etapa, decisiva, dará lugar a otras que poco a poco harán de la persona un individuo, y luego un zombi.

De hecho, si Dios ya no es el Padre, el ciudadano cesa de ser hijo. Deja de ser una persona que recibe todo de su Padre; se convierte en un individuo, abandonado a sí mismo para la organización del mundo y de su propio destino. Ya no recibe su identidad, sino que debe construirla por sí mismo, apoyándose en la sola razón. Como decían Juan Pablo II y Benedicto XVI, las dos alas que nos permiten elevarnos a la contemplación de la verdad son la fe y la razón¹⁵. Al cortar el ala de la fe, el hombre se desequilibra, y harán falta tres siglos para que llegue a estrellarse en la tierra de sus falsas convicciones, para que sea pisoteado como un vulgar insecto, primero en los campos de concentración nazis y en los gulags comunistas, después, de manera aséptica, en el fango de la ideología de género.

Entregado a su sola razón, el hombre pierde pues poco a poco el contacto con la Fuente, la paternidad de Dios que ilumina su conciencia. Ciertamente, las Declaraciones de Derechos del Hombre, los preámbulos de las Constituciones y las primeras Cartas de la SDN (Sociedad de Naciones) y de las Naciones Unidas (ONU) todavía son en gran medida reflejo de normas del derecho natural, pero el derecho positivo, que ahora reina sin discusión, se aleja de ellas poco a poco, obligando al legislador, en el mejor caso a permanecer en silencio; en el peor, a negarse a sí mismo¹⁶. Tomemos solo un ejemplo, el más grave y el más significativo: los Estados occidentales, al igual que los organismos internacionales que ellos mismos controlan, como la Unión Europea, son incapaces de definir claramente el embrión humano, afirmando lo que sin embargo cada conciencia humana sabe de modo inmediato —apoyándose únicamente en la sola razón y también… en la ciencia¹⁷— y que constituye una norma esencial, fundamental, del derecho natural¹⁸, a saber: que desde su concepción el embrión humano es un ser humano que, por consiguiente, tiene un derecho imprescriptible y absoluto a la vida. Entonces, para evitar contradecir el seudo «derecho al aborto» y concitar contra sí la ira de la casta mediático-política dominante, el legislador, dando vueltas en torno al punto, si me permiten esta expresión un tanto trivial, o calla, como un Poncio Pilatos contemporáneo, que se niega a pronunciarse —como hace la Unión Europea, que deja a cada Estado miembro la tarea de resolver ese problema¹⁹—; o se esfuerza en encontrar una expresión capaz de no irritar a nadie, de donde esta definición, como mínimo alambicada, inventada en 1984 por el Comité Consultivo Nacional de Ética francés: «el embrión es una persona humana potencial». Es preciso entender lo de «potencial», obviamente, como sinónimo de «en devenir» y, por tanto, que «aún no existe». Se constata que la muerte de la ontología ha pasado por allí…

Así, debido al divorcio operado entre individuo y persona, Occidente y, a continuación, el mundo entero, especialmente por la colonización y luego la dominación económica y financiera de los países en vías de desarrollo, se han metido a fondo en el individualismo y las ideologías. La historia muestra ampliamente que el deísmo ha desencadenado un proceso que ha conducido la civilización occidental, es decir, judeocristiana, desde la muerte de Dios y el nihilismo del siglo XIX, hasta la muerte del hombre mismo, en el curso del siglo XX, para desembocar en un desplome sin precedentes de la institución familiar, vector de la persona humana, en la segunda mitad del siglo XX. Friedrich Nietzsche, con su teoría del superhombre, que presentaba como el remedio para la desesperación causada por la muerte de Dios²⁰; Sigmund Freud, con su nueva antropología basada en las pulsiones primarias como motivación exclusiva de la acción humana; y Jean Paul Sartre²¹ y su nihilismo libertario, aparentemente genial, terminaron de inocular en la conciencia colectiva e individual la idea de que la «liberación » del individuo pasa por el asesinato del padre, y han realizado su plan diabólico a través de los célebres acontecimientos de mayo de 1968, un movimiento libertario cuyas ideas se han extendido más allá del antiguo telón de acero, a partir de la caída del Muro de Berlín en 1989²².

Enseguida, de la muerte del padre se pasó al asesinato de la madre, con el feminismo radical que opone los derechos, la libertad y la igualdad de las mujeres, por una parte, y, por otra, la identidad de la mujer en el marco de la complementariedad de sexos y por tanto de la maternidad. Margaret Sanger (1879-1966), fundadora de Planned Parenthood Federation of America, (PPFA) y figura destacada del feminismo occidental, ¿no quería el libre acceso y gratuito a la contracepción para «liberar a la mujer de la esclavitud de la reproducción»? Así se ha sofocado el sentido de la feminidad y la maternidad en el seno de la cultura occidental porque sabemos que entre la contracepción y el aborto legalizado y reembolsado no hay más que un paso, que el legislador se apresuró a dar en los años 1970-1990²³…

A finales del siglo XX, el padre, la madre, los esposos, el hijo y la hija, todos habían perdido su estatuto que sin embargo todavía se les debe en una sociedad digna de ese nombre: la «familia» había sido sacudida en sus fundamentos²⁴. Hoy en día, incluso se ha convertido en un concepto abstracto e inestable, sujeto a interpretaciones diversas y contradictorias. De allí la incomodidad sentida por el legislador cuando se trata de definirla. De allí también la reciente decisión del gobierno francés de reemplazar el «Ministerio de la familia» por el «Ministerio de las familias» para —como se afirmó— «tener en cuenta las diversas realidades de la sociedad contemporánea», en medio de la indiferencia general de la opinión pública y con la aprobación ruidosa, eso sí, del entorno político-mediático dominante.

Es necesario comprender que este largo proceso, que se puede calificar de «revolucionario» y que va desde la muerte de Dios Padre, en el siglo XVIII, hasta la muerte del hombre convertido en un mero «individuo» al final del siglo XX, condujo directamente a la ideología de género. ¿De qué modo? A principios del siglo XXI, las sociedades occidentales se han convertido en desiertos espirituales y demográficos: basta caminar por una calle de Londres, de París, de Berlín, de Madrid o de Roma para darse cuenta: pocos niños y todavía menos cochecitos de bebés; familias reducidas a su mínima expresión: el Señor y la Señora (que a menudo son «compañeros» que viven juntos por un tiempo limitado) con quizás uno, incluso dos niños, cuando no se sustituyen por animales domésticos; y también parejas homosexuales entrelazadas, que exhiben así cada vez más ostentosamente su «diferencia». Además, la presencia masiva de una población extranjera —que, en Europa occidental, abruma a los paralizados habitantes del país—, provenientes de otros continentes, los del hambre y la opresión política, y de culturas y religiones diferentes. Finalmente, un laicismo y un indiferentismo generalizados, alimentados por el famoso díptico del Imperio Romano en su apogeo y al mismo tiempo encaminado a la decadencia inevitable: «panem et circenses» o, si se prefiere, utilizando el vocabulario de nuestra época, «bienes de consumo y diversiones al máximo», en lugar del esfuerzo y el trabajo. Estos ciudadanos-individuos, por tanto «individualistas», destinados en el mejor de los casos a la soledad y en el peor al suicidio, a veces «asistido» (y legalizado), están radicalmente indiferenciados: no son sino consumidores con los que los sitios web forman su mercado a partir de las evaluaciones estadísticas de sus deseos.

Acabamos de dibujar la imagen de la sociedad occidental del vacío, que es también una sociedad deprimida y adolescente²⁵. De ahí al bricolaje del «género» no había sino un paso, y es este vacío lo que ha permitido a los Mefistófeles occidentales, en particular americanos, desarrollar su proyecto de reconstrucción social sobre bases seudocientíficas y secularistas, verdaderamente diabólicas. Sí, el terreno está ahora preparado para la revolución final, que también se corresponde con la «batalla final» evocada en el Apocalipsis, la revolución del género, que hace del individuo un zombi. Este es el nihilismo total, radical, absoluto, que hace doblar las campanas por la humanidad. Es la Hora del combate entre esas tinieblas donde se hunde una humanidad en lucha contra los demonios del nihilismo libertario y la Luz que la Iglesia, sola, lleva como una antorcha, demasiado a menudo parecida a esa pequeña llama de esperanza que cantó hace ya un siglo Charles Péguy, y que ninguna borrasca será capaz de extinguir. Pues nuestra fe en Cristo, que fundamenta nuestra esperanza, es decir, nuestra fe en Jesús resucitado, el Hombre Nuevo, Dios hecho hombre, es la antorcha que ilumina nuestras vidas y nuestras conciencias de hombres y mujeres creados «a imagen de Dios». La Iglesia es en verdad la última y única muralla contra la nueva barbarie del «género», ante la cual incluso los hunos de Atila en el siglo V no fueron sino una amenaza insignificante. Sí, aquellos bárbaros que, en el crepúsculo del Imperio hecho cristiano, el papa san León logró detener a las puertas de Roma a fuerza de persuasión, supieron detener su acción maléfica. ¿Nos ocurrirá igual con nuestros «doctores Fausto» contemporáneos? ¿Aceptarán romper su pacto diabólico con el Adversario que les dice, como a nuestros primeros padres «seréis como dioses»? Sí, hoy la Iglesia es el último y único baluarte contra la nueva barbarie, pero teniendo en cuenta las costumbres paganas de este mundo, que es el nuestro, la palabra de la Iglesia debe ser clara, límpida, sin ambigüedades, lo suficientemente fuerte para arrancar a los creyentes de todo lo que los sustraería de la alianza con Cristo y de sus enseñanzas.

Definición de género

Si se quisiera identificar en una sola frase el núcleo ideológico de la revolución del género, yo diría esto: «Para el género, la masculinidad y la feminidad con la complementariedad de los sexos; la paternidad y la maternidad, y por lo tanto la filiación, obviamente la nupcialidad y por tanto el matrimonio entre un hombre y una mujer, y, por consiguiente la familia, con la vocación educativa del padre y de la madre. Todo eso no es sino… viento, vacío… Eso no existe en sí mismo porque son construcciones sociales que han sido elaboradas a lo largo de los siglos, sobre todo bajo la presión de las religiones, entre ellas el judeo-cristianismo, para impedir al individuo el acceso a la verdadera libertad e igualdad ciudadanas. Son, por tanto, estereotipos discriminatorios de los que hay que liberarse (de ahí el proceso revolucionario), y que se deben reconstruir y demoler por cualquier medio: financieros, políticos, culturales (artes, medios de comunicación, el lenguaje, las modas), educativos y legislativos»²⁶.

Esto significa en particular, aunque no solo eso, que la individualidad no es recibida: si lo que hace de una persona un «hombre» o una «mujer» no es recibido o innato, sino que está permanentemente en construcción, la consecuencia es la indiferenciación de los sexos. Notemos que sobre estas barricadas de un nuevo género, que son los medios de comunicación dominantes, las artes subvencionadas, algunas cátedras universitarias, los laboratorios e institutos de investigación de todo tipo, y también las manifestaciones y los ágoras de Podemos en Madrid y de Nuit Debout en París, asistimos a la conjunción de dos cohortes, la de las feministas y la de los LGBT²⁷ que se unen en la misma voluntad de deconstrucción antropológica.

La «deconstrucción»del género es un tipo de destrucción

Tomemos un ejemplo de deconstrucción debido al género, el del lenguaje. Hemos pasado:

—del esposo o del marido y de la mujer, único y sujeto de un don total de sí de por vida, a los compañeros, múltiples y temporales;

—de la maternidad al derecho de las mujeres a disponer libremente de su cuerpo;

—del matrimonio entre un hombre y una mujer como una institución estable, a la celebración cultural del amor libre hétero u homosexual sin compromiso;

—de la familia a las familias o a la familia en todas sus formas;

—de la procreación a la reproducción²⁸…

Es interesante constatar que el nuevo lenguaje de género sustituye palabras que expresan realidades universales, que el cristianismo ha magnificado. Así, los siguientes términos, que están presentes en el himno a la Caridad de san Pablo (1 Cor 13), son borrados del lenguaje del género y, por tanto, cada vez más de la gobernanza mundial y estatista. Se trata de las palabras don, plenitud, servicio, mal, envidia, alegría, verdad, esperanza, perfección. En compensación, he aquí las palabras y expresiones que derivan de la ideología de género; son como una base de datos informática, que corresponde a un nuevo corpus linguæ muy extraño, de tipo sociológico-científico. Citamos al azar: perspectiva de género, rol de género, integración de la perspectiva de género, violencia basada en el sexo, análisis de género, neutro en cuanto al género, discriminación sobre la base del sexo, especialista en género, sexoespecifidad, estereotipos sexuales²⁹…

Así, el género se introdujo en las costumbres y continúa su camino de «deconstrucción», es decir, de destrucción de la familia y, por tanto, de la sociedad, en medio de una indiferencia casi general. Hemos de tomar conciencia de ello con urgencia para que consintamos en resistir, sea cual fuere el precio que debamos pagar: de la burla a la marginación, del encarcelamiento al martirio. El veneno ya se ha inoculado tanto a nivel de las naciones como a nivel de las instancias internacionales, de las cuales la más notoria e influyente es la ONU (Organización de Naciones Unidas), como vamos a demostrarlo ahora.

La difusión de la ideología de género a nivel de los Estados y de las organizaciones internacionales


– A nivel de los Estados

La ideología de género es sostenida, promovida y practicada por la Organización Mundial de la Salud, que depende de las Naciones Unidas (ONU), y por numerosas organizaciones no gubernamentales (ONG), en particular instituciones educativas y de la salud, que tienen su sede en los Estados occidentales. Para medir a qué punto de aberración antropológica han llegado los países occidentales, he aquí dos ejemplos significativos en lo que atañe a Francia: 1. La Fundación Jérôme Lejeune no cesa de denunciar, ante la indiferencia casi general, que el diagnóstico prenatal trae consigo el aborto, por tanto el homicidio de los niños con síndrome de Down (trisómicos): este es el río de sangre de los nuevos Santos Inocentes³⁰. 2. El 22 de marzo de 2016, el Tribunal Correccional de Blois condenó a una mujer que había vendido dos de sus hijos a través de un sitio web a dos parejas, a un año de prisión con reducción de pena: no por considerar sus hijos como mercancías y haberlos vendido sino por estafar a las parejas compradoras³¹…

Cualquier país que rehúse adherirse a la ideología de género es generalmente sancionado. Por ejemplo, los Estados son penalizados en términos de ayudas al desarrollo. Estas se hallan condicionadas a la aceptación de la ideología de género. Esta verdadera colonización afecta a todo el continente africano, en particular el África subsahariana, pero también Asia y la América Latina. En estos países, muchos se vieron obligados a crear ministerios de «género». De hecho, solo en África, quince Estados han adoptado ya políticas nacionales de tendencia «género» en varios ministerios (educación, mujer, familia, juventud, salud, trabajo, desarrollo social o cultura)³². Estos definen así el género [cito a uno de ellos]: «un conjunto de funciones y relaciones entre el hombre y la mujer, que no están determinadas por la biología, sino que dependen del contexto social, cultural, político y económico». Los países africanos y, en general, los países en vías de desarrollo, inclinados a resistir la ola homosexual, tienen tendencia a abrir sus puertas a la perspectiva de género en su acepción feminista, sin darse cuenta de que la homosexualidad legalizada seguirá inmediatamente esta corriente, ya que se incluye en lo que podría llamarse un «paquete de regalo» envenenado.


– A nivel de las organizaciones internacionales³³

En los foros intergubernamentales e internacionales que inspiran la legislación y el comportamiento de los diferentes Estados, el uso de la teoría de género representa una ruptura con el lenguaje de los instrumentos jurídicos vinculantes adoptados antes de 1990. Tomemos el ejemplo de la ONU. Hasta los años 90, los diversos documentos legales se refieren a «hombres y mujeres», a los «esposos» o a «marido» y «mujer», a los «padres», al abordar la igualdad de todos los seres humanos, en dignidad y derechos, o en cuestiones relacionadas con la familia, el matrimonio y la educación de los hijos³⁴. Del mismo modo, se refieren explícitamente al sexo masculino o femenino al tratar el punto de la no discriminación³⁵. La Carta de la ONU de 1945 habla de «la igualdad de derechos de hombres y mujeres» (Preámbulo, 2)³⁶. Los instrumentos jurídicos de las Naciones Unidas de esta época reconocen también a la familia (en singular) como la base natural y fundamental de la sociedad³⁷, con derecho a la protección por parte de la sociedad y del Estado, fundada en el matrimonio contraído libremente entre un hombre y una mujer³⁸.

El cambio comenzó a darse en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing (4 al 15 de septiembre de 1995), marcado por la intervención muy notable de una famosa feminista, Hillary Clinton, entonces Primera Dama, quien declaró en una síntesis sorprendente que «los derechos de las mujeres son derechos del hombre»³⁹. A pesar de la oposición virulenta de países como los Estados Unidos y Francia, la Santa Sede no dudó en mostrar de modo alto y claro los puntos de desacuerdo presentes en el documento preparatorio de la Conferencia, donde se había observado que, por ejemplo, la palabra «madre» o la frase «la familia es la unidad básica» se mencionaban entre paréntesis. El género avanzaba todavía en parte enmascarado, porque no se halla explícitamente definido en la Plataforma de Acción de Beijing. De hecho, sus promotores, en su mayoría occidentales, que habían logrado integrarlo en el documento, evitaron definirlo, tanto que hasta ahora muchos han tendido a interpretarlo en su sentido gramatical tradicional. Sin embargo, el malestar era palpable.

Después de la Conferencia de Beijing, la agenda oculta comenzó a surgir. Los organismos de la ONU se aplicaron a definir el «género». Estas sedicentes definiciones siguen siendo largas y difusas; cambian sin cesar, pero también permiten una interpretación que incluye la orientación sexual y la identidad de género. La definición más «notable» es la de ONU Mujeres: afirma que el género corresponde a «los atributos sociales y a las oportunidades asociadas al hecho de ser hombre o mujer y a las relaciones entre mujeres y hombres, como también a las relaciones entre mujeres y a las relaciones entre hombres», añadiendo que «estos atributos, oportunidades y relaciones son específicos de ciertos contextos y épocas, y están sujetos a cambios». ONU Mujeres presiona para que «la igualdad de género y los derechos de la mujer» sean integrados en los tratados «mundiales», en particular en la Convención contra todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW). Subrayemos que ONU Mujeres deliberadamente no utiliza la expresión «tratados internacionales» sino habla de «tratado mundial» para dar a entender su voluntad de imponer a todos los países sin excepción la ideología de género. Además, ONU Mujeres considera que en los Objetivos para el Desarrollo del Milenio (ODM) se han omitido algunos componentes esenciales del género, entre ellos «la salud y los derechos sexuales y reproductivos» (SDSR). Estos comportan, entre otras cosas, el objetivo del acceso «universal» (o «mundial») a la «gama completa» de anticonceptivos, con independencia de la edad y el estado civil; el aborto «seguro»; una «educación sexual integral», puramente «técnica»… Y ONU Mujeres concluye: «El marco de desarrollo más allá de 2015 debe reconocer que la falta de control de las mujeres y de las adolescentes sobre su cuerpo y su sexualidad constituye una enorme violación de sus derechos».

La dictadura por medio de la subversión ideológica

Según la ideología de género, la familia se ha convertido en un lugar donde se negocia el poder; ya no es la célula básica de la sociedad y mucho menos un lugar de amor y de comunión interpersonal. Como la familia es una fuente de desigualdades, según los teóricos del género, hay que cambiar las relaciones de poder entre hombres y mujeres, entre niños y niñas desde la escuela primaria. Sabemos que en muchos países occidentales estos objetivos han llegado a la práctica. Así, en Francia, «El ABCD de la igualdad» es un programa de enseñanza de francés, que había sido propuesto por Najat Vallaud-Belkacem, entonces Ministra de Derechos de la Mujer, cuyo objetivo era luchar contra el «sexismo y los estereotipos de género». Este programa fue impartido de manera experimental a partir del curso 2013 en unos seiscientos preescolares y centros de enseñanza primaria. Ante a la oposición que suscitó esta iniciativa pedagógica, el 25 de noviembre de 2014, Najat Vallaud-Belkacem, convertida en Ministra de Educación Nacional, remplazó el «ABCD» por un plan de acción que… retoma las grandes líneas de su proyecto anterior. Los partidarios de la ideología de género quiere suscitar políticas que debiliten lo que llaman «estructuras coercitivas», es decir, todas las fuerzas políticas, culturales y religiosas que asignan roles de género estereotipados a las mujeres y los hombres, restringiendo las opciones de vida de las mujeres y de las niñas y obligando a los homosexuales a entrar en «roles heterosexuales» que ellos rehúsan. Encontramos aquí los dos afluentes envenenados que producen el río llamado «género»: el feminismo y los grupos LGBT de homosexuales y transexuales.

En su libro, que acaba de aparecer, Religión, la hora de la verdad⁴⁰, monseñor Roland Minnerath, arzobispo de Dijon, afirma: «La modernidad quiso apostar por el hombre separado de Dios… Ahora bien, si Dios creó el mundo y los seres, ha impreso en ellos un orden emanado de su sabiduría y su razón, un orden inteligible para nosotros». En otras palabras, la ideología de género tiene sus raíces en el relativismo, según el cual todo es posible y aceptable. Benedicto XVI⁴¹ y luego el papa Francisco⁴² dicen que nuestras sociedades se están moviendo hacia una dictadura del relativismo, que no reconoce sino el propio yo y sus deseos. Esta ideología, que ha penetrado en la sociedad, se inmiscuye en la Iglesia desde fuera y también desde el interior. El arzobispo emérito de Chicago, el Cardenal Francis George, fallecido en abril de 2015, declaró el 12 de noviembre de 2012 que pensaba que «él moriría en su cama —lo que resultó cierto—, pero que podría ser que su sucesor muriera en prisión, y que quien le sucediera podría morir mártir en una plaza pública, por haber denunciado la decadencia de una sociedad, tratando al mismo tiempo de reconstruir pacientemente la civilización, como la Iglesia ha hecho a menudo en la historia de la humanidad»⁴³. Hay, pues, grupos de presión (o lobbies) que quieren imponer la ideología de género y el relativismo moral. Y si la familia está en peligro, es la sociedad la que está en peligro así como la misma fe. De hecho, los obispos (y por tanto también los sacerdotes, sus cooperadores) están llamados a defender la santidad del matrimonio y la familia. Si fallan en su misión, nuestro futuro —el futuro de la humanidad— corre grave peligro, porque la fe está siempre amenazada de dos maneras: o por el deseo de cambiar la doctrina inmutable, o por dar mal ejemplo.

El hermoso combate por la familia

En nuestros días, asistimos sobre todo a una lucha frontal y violenta entre el «espíritu del mundo» y «el Espíritu Santo». Me explico. En los primeros tiempos de la Iglesia, por ejemplo, en Roma, sabemos por san Pablo (Romanos 1) que el contexto cultural era bastante similar al que conocemos hoy con la banalización del adulterio, de la poligamia, de la homosexualidad, del aborto… Los cristianos de ese tiempo no aceptaron compromisos sino que se mantuvieron fieles al Evangelio, incluso cuando su testimonio iba contra la corriente de la cultura dominante. Fue gracias a su ejemplo, creíble, que pudieron ser la levadura en la masa pagana de aquella época, como había dicho Jesús⁴⁴, de tal modo que, poco a poco, asistimos a una conversión de pueblos enteros. Y es así como Europa llegó a ser cristiana y se vio florecer una civilización marcada por el cristianismo, en la cual el matrimonio, y en especial la dignidad de la mujer y la familia, con el respeto a los niños desde su concepción, se hicieron evidentes. Nuestros antepasados en la fe habían pues elegido el «Espíritu Santo», no el «espíritu del mundo»… les costara lo que les costara, es decir, la burla, la discriminación e incluso el martirio. Ahora bien, durante los dos recientes Sínodos sobre la familia en 2014 y 2015, en un contexto social y cultural muy similar al de la Roma antigua, al menos en Occidente (trivialización y legalización del divorcio por consentimiento mutuo⁴⁵, de las uniones civiles provisionales⁴⁶, de la anticoncepción y del aborto, de las manipulaciones genéticas y la fertilización «in vitro» con la muerte de embriones no deseados, la legalización del «matrimonio» homosexual⁴⁷…), la tentación del compromiso con el espíritu del mundo dominante hoy ha surgido mediante una coartada teológico-pastoral errónea: la adaptación de la enseñanza de la Iglesia a las realidades del mundo contemporáneo o, si se prefiere un lenguaje más teológico, la adaptación de la doctrina de la Iglesia a los casos particulares que pertenecen a la pastoral. Esta verdadera admiración exagerada por un modelo que, sin embargo, no era tampoco un descubrimiento reciente (cf. las teorías desvariadas de Hans Küng…), transmitido por los medios de comunicación complacientes, incluyendo los católicos, ganó a un cierto número de obispos, alguno de los cuales no dudó en calificar este paradigma como «fuente de la revelación».

Conclusión

A modo de conclusión, me gustaría citar este pasaje de la Carta a las familias del papa san Juan Pablo II, del 2 de febrero de 1994⁴⁸. Verán que no ha envejecido nada:

¡Que Cristo, el cual es el mismo «ayer, hoy y siempre» (cf. Heb 13, 8), esté con nosotros mientras doblamos las rodillas ante el Padre, de quien procede toda paternidad y maternidad y toda familia humana (cf. Ef 3, 14-14) y, con las mismas palabras de la oración al Padre, que Él mismo nos enseñó, ofrezca una vez más el testimonio del amor con que nos «amó hasta el extremo» (Jn 13, 1)!

Hablo con la fuerza de su verdad al hombre de nuestro tiempo, para que comprenda qué grandes bienes son el matrimonio, la familia y la vida; qué gran peligro constituye el no respetar estas realidades y una menor consideración de los valores supremos en los que se fundamentan la familia y la dignidad del ser humano.

Que el Señor Jesús nos recuerde estas cosas con la fuerza y la sabiduría de la Cruz (cf. 1 Cor 1, 17-24), para que la humanidad no ceda a la tentación del «padre de la mentira» (Jn 8, 44), que la empuja constantemente por caminos anchos y espaciosos, aparentemente fáciles y agradables, pero llenos realmente de asechanzas y peligros. Que se nos conceda seguir siempre a Aquel que es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6).

San Juan Pablo II ha dicho en repetidas ocasiones que «el futuro de la humanidad pasa por la familia». Sí, si la batalla final entre Dios y el reino de Satán atañe al matrimonio y la familia, es necesario que tomemos conciencia de la urgencia de que nos situemos ya en el corazón de esta batalla espiritual, de la cual depende el futuro de nuestras sociedades humanas, y sabemos que la familia, fundada sobre el matrimonio de amor, monógamo, libre, fiel e indisoluble, es su célula básica. Nuestras familias cristianas son como esas múltiples celdas de cera, frágiles por ello y que deben siempre ser reforzadas, que constituyen la colmena donde cada uno es llamado a gustar la miel de la Verdad, es decir, las Palabras salvíficas del Señor Jesús y de su Esposa la santa Iglesia. Que en este año jubilar de la Misericordia podamos encontrar refugio, como María, la Madre del Redentor y nuestra Madre, en el Corazón de Jesús, en su Sagrado Corazón traspasado de amor por nosotros… antes de que sea demasiado tarde.

Cardenal Sarah


Notas

¹ Voce di Padre Pio,Marzo 2008.

² Entrevista con los periodistas durante el vuelo hacia Portugal. Cf. site internet del Vaticano. Para nuestroTema, estos pecadosque se cometen en la Iglesia son el silencio, el compromiso y la dejadez de cierto número de clérigos que temen dar testimonio en favor de la verdad sobre el matrimonio y la familia.

³ Encuentro Mundial de las Familias en Manila, 16 enero 2015. Cf. site internet del Vaticano.

⁴ Cf. exhortación apostólica post-synodal Amoris Laetitia,19 marzo 2016, n. 56. Cf. site internet del Vaticano.

 Prefacio de Christ’s new Homeland-Africa. Contribution to the Synod on the Family by African Pastors, San Francisco2015, 8

⁶ Dieu ou rien. Entretien sur la foi, Paris, Fayard, febrero 2015.

⁷ Sobre la cuestión del «género» en general, este estudio se refiere a los notables trabajos de Marguerite A.Peteers. Aquí, en relación con su origen, cf. la Conferencia de Marguerite A. Peteers La perspective du genre: originesidéologiques lointaines d’une norme prioritaire de la gouvernance mondiale en el Coloquio organizado por Pétrusse asbl con ocasión del 20° aniversario del Año internacional de la Familia, 24 mayo 2014-Luxemburgo, pp. 4 et 5. Cf. también en la bibliografía de este autor: * La mondialisation de la révolution culturelle occidentale, Dialogue Dynamics,2011. * Le gender, une norme mondiale?, Mame, 2013. * La nouvelle éthique mondiale: défis pour l’Eglise, DialogueDynamics, 2006. * Le citoyen et la personne. Rébellion et réconciliation, Dialogue Dynamics, 2014.

⁸ Cf. 1 Jn 3, 8; 1 Jn 5, 19; Jn 8, 44.

⁹ Ap 12, 7 ss.; cap. 16 a 19. Cf. también Dn 12, 1; Mt 24, 21; Mc 13, 19.

¹⁰ Gen 1, 27.

¹¹ Con la manipulación del genoma humano, el transhumanismo…

¹² Gen 3, 5: «Seréis como dioses, conocedores del bien y el mal».

¹³ Los filósofos racionalistas, y después los revolucionarios califican la fe católica de «superstición medieval». Tal era uno de los cargos de la acusación que, bajo el Terror, justificaba la pena de muerte sentenciada por los tribunales revolucionarios contra los católicos fieles a su fe.

¹⁴ Cf. Marguerite A. Peteers, La vocation filiale de la femme: mondialisation et signes des temps. Coloquio: La vocación de la mujer en la Iglesia – Curia Patriarcal Maronita – Bureau de la Pastorale de la Femme-Ghazir – 25 octubre 2014, p.3

¹⁵ Cf. encíclica Fides et ratio, 14 septiembre 1998, introducción. Cf. site internet del Vaticano.

¹⁶ Marguerite A. Peteers, Traitement de termes tels que «gender» et «sexe» et de formulations plus récentes telles que «orientations sexuelles» et «identité sexuelle» dans le discours ordinaire et dans le contexte des documents onusiens. Evento Paralelo organizado por la Misión del Observatorio Permanentede la Santa Sede «Para preservar la universalidad de los derechos humanos», Génova, Palacio de las Naciones, 9 marzo 2012, pp. 2-3.

¹⁷ Es decir, la radiografía que ha sucedido al estetoscopio: aquel permitía ya a los conmovidos padres escuchar latir el corazón de su hijo.

¹⁸ «derecho natural», no en una interpretación naturalista como la de J.-J. Rousseau, sino como la definida por santo Tomás de Aquino como un derecho querido por Dios y aprehendido por la razón humana; pues está inscrito en la naturaleza del hombre.

¹⁹ …aunque en una resolución del 3 julio 2002, el Parlamento europeo ha recomendado a los Estados miembros legalizar el aborto.

²⁰ Las feministas retomarán la teoría del superhombre para justificar su propia teoría del «poder masculino», que es preciso arrancar de manos de los hombres.

²¹ Su compañera, Simone de Beauvoir pronunció un día esta frase que se ha hecho proverbial en los medios feministas: «no se nace mujer, se llega a serlo».

²² Cf. Marguerite A. Peteers, La vocation filiale de la femme… p. 4.

²³ Cf. Marguerite A. Peteers, La vocation filiale de la femme… p. 4.

²⁴ Cf. Marguerite A. Peteers, La vocation filiale de la femme… p. 4.

²⁵ Cf. Gilles Lipovetsky, L’ère du vide, París, Gallimard, 1983; Tony Anatrella, Non à la société dépressive, París,Flammarion, 1997.

²⁶ Cf. Marguerite A. Peeters, La définition des nouveaux concepts de base pour le mariage et la famille. Coloquio: La famille et les défis actuels au Moyen-Orient, Centro mundial para el diálogo entre las civilizaciones «Liqaa», Rabweh, 7-8 noviembre 2014, p. 4.

²⁷ LGBT: lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales.

²⁸ Cf. Marguerite A. Peeters, La définition des nouveaux concepts de base pour le mariage et la famille… p. 4.

²⁹ Cf. Marguerite A. Peeters, La définition des nouveaux concepts de base pour le mariage et la famille… pp. 4-5.

³⁰ Cf. site internet de la «Fundación Jérôme Lejeune». Durante la presentación de su libro Les premières victimes du transhumanisme (París, Ed. Pierre Guillaume de Roux, 2016), Jean-Marie Le Méné, Presidente de la Fundación Jérôme Lejeune ha declarado esto: «El fuerte impulso de la ideología transhumanista es haber logrado reciclar un eugenismo detestable –condenado tras el nazismo– en un eugenismo aceptable. El orden establecido es desde ahora la eliminación por compasión de las personas deficientes. El 5 marzo 2016, la periodista Anne Sinclair ¿no ha declarado, a propósito del aborto de los niños diagnosticados con trisomía 21 que se trata de un «eugenismo protector para evitar dramas»? Los políticos han cedido a las firmas farmacéuticas. Con un 96% de niños diagnosticados trisómicos abortados, nuestra sociedad ha convertido en mortal una patología que no lo era. Se trata de una conmoción inédita en la historia de la medicina» (cf. L’Homme Nouveau, n° 1611 du 26 marzo 2016, p. 4).

³¹ Cf « Famille Chrétienne », n° 1994, 2-8 abril 2016, p. 18.

³² Entre estos países citamos a Burkina Faso, Burundi, la República democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Kenia, Lesoto, Isla Maurice, Ruanda,Sudán del Sur, Tanzania, Uganda, Zambia, Zimbabue…

³³ Cf. Marguerite A. Peteers, Traitement de termes tels que «gender» et «sexe» et de formulations plus récentes tellesque «orientations sexuelles» et «identité sexuelle» dans le discours ordinaire, pp. 3-6.

³⁴ Así, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (DUDH) de 1948, art. 16 y art. 26/3; la Convención Internacional de los Derechos Cívicos y Políticos (CIDCP) de 1966, art. 23/3; la Convención Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CIDESC) de art. 10/1; y la Convención contra Toda Forma de Discriminación Contra las Mujeres (CEDAW) de 1979, preámbulo, art. 9.

³⁵ Cf. por ejemplo DUDH, art. 2; CIDCP, art. 1, 4, 24/1; CIDSEC, art. 2/2; CEDAW, preámbulo, art. 1; Convención de los Derechos del Niño (CDE) de 1979, preámbulo, art. 2.

³⁶ Se encuentra esta misma expresión en: DUDH (preámbulo, 5); CIDCP (art. 3); CIDESC (art. 3); CEDAW (preámbulo) y CDE (art. 29).

³⁷ DUDH, art. 16/3, CIDCP, art. 23; CIDESC, art. 10.

³⁸ DUDH, art. 16/1 et 2; CIDCP, art. 23/3.

³⁹ Recordemos que Hillary Clinton sin duda será la candidata del partido demócrata en las próximas elecciones presidenciales americanas de noviembre 2016, y que podría ser elegida…

⁴⁰ París, Artège, 2016.

⁴¹ Principalmente en la homilía de la Misa Pro eligendo Romano Pontifice, 18 abril 2005. Cf. site internet del Vaticano.

⁴² En particular en el Discurso al cuerpo diplomático, 22 marzo 2013. Cf. site internet del Vaticano.

⁴³ Cf. Monde et Vie, n° 868 de diciembre 2012.

⁴⁴ Mt 13, 33.

⁴⁵ En Francia, un fallo de la Corte de Casación del 17 diciembre 2015 ha estimado que el adulterio no es contrario a la moral. En efecto, en el litigio de Patrick Devidjan contra la revista Point de Vue, donde el diputado acusaba de difamación por haber revelado una relación extraconyugal la Corte de Casación estimó que «la evolución de las costumbres y de las concepciones morales ya no permiten considerar que la imputación de una infidelidad conyugal bastaría por sí sola a atentar contra el honor o la consideración». No obstante, a pesar de la ley del 11 de julio 1975, que despenaliza el adulterio, la fidelidad permanece inscrita en el Código Civil francés (art. 212).

⁴⁶ Llamado «pacto civil de solidaridad» en Francia, o «pacto de unión civil» en Italia.

⁴⁷ 13 países europeos (de los cuales 11 son miembros de la Unión Europea) reconocen el matrimonio homosexual: los Países Bajos (desde2001), Bélgica (2003), España (2005), Suecia (2009, con una disposición obligatoria que obliga a la Iglesia a encontrar un pastor para celebrar los matrimonios religiosos), Noruega (2009), Portugal (2010), Islandia (2010), Dinamarca (2012), Francia (2013), GranBretaña (Inglaterray País de Gales en 2013, Escocia en 2014), Finlandia (2014), Luxemburgo y finalmente Irlanda (2015).

⁴⁸ Cf. site internet del Vaticano.

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