Carta 251 – A sor Marta de Jesús

Junio-julio (?)
1897

J.M.J.T.

La pequeña esposa de Jesús no tiene que estar triste, pues Jesús lo estaría también. Debe cantar siempre en su corazón el cántico del amor. Tiene que olvidar sus pequeñas penas para consolar las grandes penas de su Esposo…

Hermanita querida, no seas una chiquilla triste pensando ver que no te comprenden, que te juzgan mal, que te olvidan, sino ríete de todo el mundo procurando actuar como las demás [], o, mejor, tratándote a ti misma como [dices que] te tratan las demás, es decir, olvidándote de todo lo que no es Jesús y olvidándoTE a ti misma por su amor…

Hermanita querida, no me digas que eso es difícil. Si te hablo así, la culpa es tuya: me has dicho que amas mucho a Jesús, y al alma que ama nada le parece imposible¹…

Puedes estar segura de que tu billetito me ha gustado mucho²…


Notas
¹ Cf Im III,5.4.
² Cf CA 15.6.2 y 8.7.6.

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