Poema 1 – El rocío¹ divino o la leche² virginal

J.M.J.T.

2 de febrero de 1893

Fecha: 2 de febrero de 1893. — Compuesta para: sor Teresa de San Agustín, a petición suya.

1     Buen Jesús, sobre el pecho de tu Madre
te me apareces irradiando Amor³.
Fue el Amor el misterio inenarrable
que del cielo a la tierra te exilió⁴…
Déjame que me esconda bajo el velo⁵
que a todo ojo mortal te disfrazó.
Junto a ti, ¡suave Estrella matutina!,

2     Cuando al nacer de cada nueva aurora
aparecen del sol los rayos de oro,
la tierna flor, que acaba de entreabrirse,
de lo alto espera un bálsamo precioso:
rocío bienhechor de la mañana,
hecho todo de un fresco y dulce mosto
que produciendo savia caudalosa,
hace al botón abrir su cáliz de oro.

3     Tú eres, Jesús, la flor recién abierta,
te contemplo en tu nuevo despertar.
Tú eres, Jesús, la encantadora Rosa,
capullo rojo y claro de cristal.
Los brazos puros de tu dulce Madre
son para ti tu cuna y trono real;
¡tu viril es el pecho de María,
tu rocío, su leche virginal!

4     Divino Amado y hermanito mío,
columbro en tu mirada el porvenir:
por mí a tu Madre pronto dejarás,
pues el amor te impulsa ya a sufrir.
Pero sobre la cruz, ¡oh Flor abierta!,
reconozco tu aroma matinal,
reconozco el rocío de María.
¡Es tu sangre la leche virginal!

5     Este rocío se esconde en el santuario,
el ángel desde el cielo ve su hechizo,
y a Dios ofrece su oración sublime,
y con san Juan repite estremecido:
«¡He aquí!» al Verbo hecho blanca Hostia,
Cordero y Sacerdote perennal,
Hijo de Dios e Hijo de María,
Pan angélico, leche virginal.

6     El serafín se nutre de la gloria,
es perfecta su dicha en el Empíreo,
pero yo, débil niña, sólo veo
en el copón figura y colorido
de la leche, alimento de la infancia,
y el amor de Jesús sin parecido.
¡Oh tierno Amor, potencia incalculable!
¡Mi Hostia blanca, la leche, don virgíneo!

Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz


Notas
¹ Esta palabra aparece cincuenta veces en los escritos. Como buena normanda, Teresa toma en un principio sus imágenes de las riquezas de la naturaleza (cf Cta 141). El rocío es una metáfora de la Sangre de Jesús (PN 24; RP 2, 8rº), del Bautismo (PN 44; RP 2, 6vº), o de la Eucaristía (Cta 249).
² Uso más bien escaso: catorce veces (de las cuales siete aquí); Teresa nunca digirió la leche.
³ «Jesús, ¿quién te ha hecho tan pequeño? El amor» (San Bernardo, citado en Cta 162).
⁴ Cf PN 13,9, 2+.
⁵ Cf PN 13,4+.

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