«Comulgamos escondidos en la cueva y cantamos a la luz»

img_jmanresa_20171116-172406_imagenes_lv_propias_jmanresa_img_9418-kzwb-e6ydzxqhe83muywq-992x558lavanguardia-web

Jacques Mourad, sacerdote sirio; fue preso y torturado

Incapaz de odiar

El padre Mourad conjura con una gran sonrisa cualquier atisbo de amargura durante su relato de torturas, vejaciones y sufrimientos. Se emociona y nos emociona al recordar el Himno a la luz que cantaron los primeros cristianos perseguidos en las catacumbas hace 2000 años y que él volvió a entonar con sus feligreses en las cuevas de Mar Elian, mientras sobre ellos patrullaban los milicianos del Estado Islámico que de descubrirlos los hubieran degollado. Al despedirme, el padre Mourad se levanta con dificultad y entonces aprecio en su cuerpo maltrecho y encorvado los estragos de la tortura y el cautiverio. Intento disimular mi impresión, pero creo que ya lo ha advertido y sigue riendo.


—Un grupo de cristianos escapamos al control del Estado Islámico y nos deslizamos dentro de una de las cuevas del monasterio. Y celebré misa.

—¿Misa en las catacumbas?

—Igual que los cristianos que fundaron esta comunidad de Qaryatayn con santo Tomás hace 2000 años. Algunos lloraban al comulgar y poder reunirnos después de meses de cautiverio y de no haber podido rezar al ocultarse.

—¿Y usted?

—Hubo un momento en el que conecté con el sentido de nuestra fe de una manera que no olvidaré. Nos dimos la paz y cantamos.

—¿Qué cantaban?

—El Himno a la luz de los primeros cristianos siriacos. Recuerde que Siria fue la primera comunidad de la cristiandad. Las viejas palabras de la liturgia resonaron en la oscuridad con un nuevo sentido.

—¿No les daba miedo que les oyeran?

—Sabíamos que si nuestros guardianes nos descubrían nos masacrarían sin piedad, pero seguimos cantando. La luz del himno lo inundó todo y la sentimos dentro de nosotros.

—¿Por qué se hizo usted sacerdote?

—Mi abuelo huyó de Mardin para escapar de la matanza de decenas de miles de cristianos sirios y armenios que empezaron los otomanos en 1914.

—¿El genocidio armenio?

—Sí, y nos establecimos en Alepo. Yo siempre quise ordenarme y estudié en el seminario de Beirut. Después conocí al jesuita PaoloDall’Oglio y trabajamos juntos para restaurar el monasterio de Mar Musa.

—¿En qué trabajó con Dall’Oglio?

—Dall’Oglio se enfrentó al régimen de Assad y fue secuestrado por el Estado Islámico, pero no dejó nunca de luchar por el diálogo y yo le seguí entonces y aún le sigo en esa lucha.

—Ojalá siga vivo en algún lugar.

—En el 2000 nuestro obispo me pidió que fuera a restaurar el monasterio de Mar Elian y establecimos allí una comunidad de ocho monjes y sacerdotes comprometidos también con el diálogo entre musulmanes y cristianos.

—Pero empezó la guerra.

—Al principio, el 70% de los sirios que eran suníes se rebelaron contra el 10% alauí que apoyaba el régimen autoritario de Assad y usaron las mezquitas para oponerse. Entonces era una guerra civil siria entre las milicias rebeldes y el ejército de Damasco.

—¿Y los cristianos?

—Al principio éramos el 10% de la población; hoy apenas somos el 2%. Decidimos ayudar a los demás. También había otras minorías: los drusos y los kurdos. A partir del 2012, la guerra se internacionalizó.

—¿Cómo la sufrieron en el monasterio?

—Se unieron a la guerra combatientes yihadistas de todo el mundo y de Hizbulah y el ejército iraní para reforzar el bando alauí. Y los rusos y americanos. Y al monasterio llegaron más de 20.000 refugiados. En su mayoría, suníes.

—¿Y los del Estado Islámico o Daesh?

—Se enfrentaron al régimen y a los otros bandos suníes a la vez. Fue un horror y un caos.

—¿Y ustedes?

—Seguimos bajo control del régimen ayudando a los refugiados con donativos de cristianos de toda Europa. Meses después el Estado Islámico tomó Raqa. Y el 21 de mayo del 2015 sus milicianos llegaron al monasterio en motos y me llevaron a una chabola cerca de Raqa.

—¿Cómo le trataron?

—Me sometieron a un simulacro de decapitación para que abjurara del cristianismo.

¿Qué hizo usted?

—Dios me ha dado dos virtudes: la del silencio y la amabilidad. Me repetía “Amad a vuestros enemigos”. Y me decía misa a mí mismo para sobrevivir. El 4 de agosto el Estado Islámico se hizo con el control de mi parroquia y el monasterio en Qaryatayn. Todos, empezando por los miles de musulmanes, huyeron en masa.

—¿Quiénes quedaron?

—Las mujeres, los niños, los tullidos… Y yo, porque me soltaron después de 84 días de cautiverio y me dejaron con aquellos hermanos. Saltaron de alegría al verme. Si yo había sobrevivido, pensaron que era una señal del cielo y que ellos también sobrevivirían.

—¿Cómo vivían ustedes?

—Estábamos confinados, pero resistíamos. Y al llegar hice aquella misa en las catacumbas. Unos días después apareció un enorme Range Rover con hombres armados. Eran enviados de Al Bagdadi y querían verme.

—¿El líder de Estado Islámico?

—El cabecilla me dijo que Al Bagdadi había barajado para nosotros cuatro opciones: asesinar a los hombres y quedarse las mujeres y niños de esclavos; esclavizarnos a todos; pedir rescates por todos y matar a los que no lo obtuvieran o darnos el maná, el perdón de Dios.

—¿Qué esperaba usted que hiciera?

—Nos dieron un perdón que era en realidad media condena a muerte lenta, pues nos obligaban a quedarnos en las casas bajo continuos bombardeos. Muchos murieron. Pero antes de que se fueran les pregunté por qué nos perdonaban.

—Era un medio perdón.

—Me dijo que porque los cristianos no habíamos levantado las armas contra ellos. Y yo quiero pensar que aquella explicación es también la que nos sacará de la guerra mediante el diálogo, Ese es el único camino, porque nadie llega a la paz verdadera por la violencia.

Fuente: La Vanguardia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s