La venida del Espíritu Santo

VI 1935. La venida del Espíritu Santo. Al anochecer, cuando pasaba por la huerta, oí estas palabras: «Junto con tus compañeras implorarás la misericordia por ustedes y por el mundo». Comprendí que no estaré en la Congregación en la que estoy actualmente. Veo claramente que la voluntad de Dios respecto a mi es otra; sin embargo, me excuso constantemente delante de Dios de que yo soy incapaz de cumplir esta obra. Jesús, es que Tú sabes perfectamente lo que soy, y me puse a enumerar delante del Señor mis insuficiencias y me escondía detrás de ellas para que aceptara mis excusas de que era incapaz de cumplir sus proyectos. Luego oí estas palabras: «No tengas miedo, Yo Mismo completaré lo que te falta». Estas palabras me penetraron hasta el fondo y conocí aun más mi miseria, conocí que la Palabra del Señor es viva y penetra hasta el fondo. Entendí que Dios exigía de mí un modo de vida más perfecto, sin embargo me excusaba continuamente con mi incapacidad.
Diario de Santa María Faustina Kowalska, Nº435
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