PN 17 – ¡Vivir de amor!

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Fecha: 26 de febrero de 1895. — Composición: espontánea.

1     La noche del Amor, ya sin parábolas,
Jesús decía: «Si alguien quiere amarme.
toda su vida guarde mi palabra¹;
y le visitaremos yo ¡y mi Padre!
Viniendo a él, por siempre le amaremos,
¡su corazón será nuestra mansión…!
¡Queremos que él esté, lleno de paz,
en nuestro Amor…!

2     Vivir de amor quiere decir tener-Te,
Verbo increado, de mi Dios Palabra,
Tú bien sabes, Jesús, que yo te amo
y el Amor de tu Espíritu me inflama².
Sé que, amándote a ti, me atraigo al Padre
y le guarda mi pobre corazón.
¡Oh, Trinidad, los Tres sois prisioneros³
de mi amor…!

3     Vivir de amor vivir es de tu vida,
glorioso Rey, delicia de los santos.
Por mí vives oculto en una hostia,
¡por ti quiero esconderme en el sagrario!
Soledad necesitan los amantes⁴,
siempre estar corazón con corazón.
Me hace feliz tan sólo tu mirada,
¡vivo de amor…!

4     Vivir de amor, aquí sobre la tierra,
no es instalar mi tienda en el Tabor;
¡es subir con Jesús hasta el Calvario
y abrazar de su cruz la gran razón⁵…!
En el cielo, mi vida será el gozo,
allí nunca más habrá dolor.
Mas quiero, entre las penas del destierro,
¡vivir de amor!

5     Vivir de amor es darse sin medida⁶,
sin reclamar salario aquí en la tierra.
Yo doy sin llevar cuentas, ¡muy segura
de que en amor el cálculo no entra…!
Lo he dado todo al Corazón divino,
pura ternura…; así, ligera voy⁷
sin más carga que mi única riqueza:
vivir de amor.

6     Vivir de amor es disipar el miedo
y el recuerdo de las faltas del pasado.
De mis pecados no percibo huellas,
pues el amor de Dios las ha borrado⁸…
¡Llama divina, purgadora hoguera!,
mi morada establezco en tu fogón,
y entre tus llamas yo canto a mi gusto:
¡Vivo de amor!

7     Vivir de amor guardar es en sí misma
un gran tesoro en un vaso mortal;
mi flaqueza es extrema, Amado mío,
¡lejos de ser un ángel celestial…!
Mas si es verdad que caigo a cada paso,
vienes, por levantarme, en mi favor⁹;
a cada instante tú me das tu gracia:
¡Vivo de amor!

8     Vivir de amor es navegar¹⁰ sin tregua,
sembrando paz y gozo en las Hermanas;
me urge la caridad, Piloto amado,
pues te veo de todas en las almas¹¹.
La caridad me guía, ella es mi estrella,
a su luz voy bogando sin error.
Mi divisa está escrita en mi velamen:
«Vivir de amor».

9     Vivir de amor, cuando Jesús se duerme
en medio de una mar embravecida…,
¡oh, no temas, Señor, que te despierte!,
espero en paz¹² la celestial orilla…
La fe muy pronto romperá su velo,
la esperanza adivina tu fulgor,
la caridad mi vela hinchada empuja.
¡vivo de amor…!

10   Vivir de amor es, ¡oh, mi buen Maestro!,
suplicarte que extiendas más tu fuego
de tus ministros¹³ en las sacras almas,
¡hazlos más puros que ángeles del cielo…!
A tu Iglesia inmortal¹⁴ llena de gloria,
Jesús, no te hagas sordo a mi clamor,
yo por ella me inmolo, soy su hija,
vivo de amor.

11   Vivir de amor es enjugar tu Faz¹⁵
y alcanzar el perdón al pecador¹⁶;
¡oh, Dios de amor!, que vuelvan a tu gracia
y a tu nombre le canten bendición…
Hasta mi alma llega la blasfemia¹⁷…,
para borrarla entono esta canción:
«¡Amo y adoro tu sagrado nombre,
¡vivo de amor….!»

12   Vivir de amor: que yo imite a María,
lavándote con lágrimas y ungüentos
los pies divinos que arrobada besa
y enjuga con sus fúlgidos cabellos…
Se levanta después y quiebra el vaso
y tu Rostro embalsama con unción.
¡El ungüento¹⁸ con que unjo yo tu Faz
es mi amor…!

13   «Vivir de amor, ¡oh qué locura extraña!
—me dice el mundo—, deja de cantar,
no pierdas tus perfumes ni tu vida;
¡útilmente los debes emplear…!»
¡Jesús, amarte es pérdida fecunda!
Mis perfumes por siempre te los doy,
cantaré cuando salga de este mundo:
«¡Muero de amor!»

14   Morir de amor¹⁹ es muy dulce martirio,
¡es el martirio que sufrir quisiera!
Acordad, querubines, vuestras liras,
¡siento que de mi exilio el fin se acerca…!
Llama de amor²⁰, consúmeme sin pausa,
vida fugaz, tu carga es mi opresión.
Dulce Jesús, mi sueño se realiza:
¡Morir de amor!

15   Morir de amor, es ésta mi esperanza,
cuando vea romperse mis cadenas;
otros bienes no quiero poseer,
mi Dios será mi grande recompensa²¹.
Por su amor abrasada quiero ser,
deseo verle²² en eternal fusión.
Ese es mi cielo…, ése es mi destino…
¡¡¡Vivir de amor…!!!

Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz


Notas
¹ Cf Cta 142, y sobre todo la larga paráfrasis de Cta 165.
² Primera de las imágenes del fuego, que darán vida al poema (estr. 6, 10, 14, 15). Cf infra, nota 8. La palabra fuego aparece diecisiete veces en las Poesías.
³ Probable reminiscencia de san Juan de la Cruz (CE 32,1). Cf PN 32,5,2.
⁴ Posible alusión al Cántico Espiritual, Anotación a la canción 36 (CE 36,1)
⁵ Cf PN 46,5 y PN 50,5.
⁶ El amor gratuito, generoso, es tema que encontramos con frecuencia en Teresa; cf. por ejemplo, Cta 142; Or 6; CR p.71; CA 9.5.3; 6.8.4; 6.8.7; etc.
⁷ Cf el comentario de san Juan de la Cruz en el Cántico Espiritual, canción 25: «Las jóvenes discurren al camino», que Teresa retomará (poco más tarde) en el Ms A 47vº/48rº. Piénsese también en el salmo 118,32 (cf Ms C 16rº). Recordemos finalmente Imitación III, 5: «El que ama corre, vuela, es alegre, es libre…, todo lo entrega», etc., que preanuncia directamente el Ms A 80ºv.
⁸ La estrofa del fuego; cf Ms A 84ºv. Otros textos completan e ilustran más esta estrofa del   «purgatorio»: Ms A 84rº/vº; PN 23,8; Cta 226; CA 8.7.15 y 30.7.3; UC p.615; VT nº 99, p. 185, 187.
⁹ Cf PN 45,4,3.
¹⁰ Sobre el vocabulario de la navegación en Teresa puede verse un repertorio en VT nº 61, enero de 1976, p.80.
¹¹ Cf Ms C 30rº.
¹² Sobre la espera serena del cielo en 1895, cf también PN 21,3; 22,11; 24,32.
¹³ Cf Cta 94+.
¹⁴ Cf Acto de Ofrenda, Or 6.
¹⁵ La imagen de la Verónica «enjugando el rostro de Jesús»: símbolo del amor que «borra» las blasfemias, y que da un bello ritmo a la estrofa: cf RP 2,4rº; Ms A 66vº; Or 12. 
¹⁶ Cf PN 21,1. Primera mención de los pecadores en las Poesías.
¹⁷ Cf RP 2,8rº; Ms A 52rº; PN 24,29. En 1885, siendo todavía una niña, Teresa fue inscrita en la Archicofradía reparadora de las blasfemia y de la profanación del domingo. Ya de carmelita, pudo volver a encontrar en la Vie de soeur Marie de Saint-Pierre la invitación constante a la reparación de las blasfemias. Pero en sus escritos sólo aquí encontramos u eco de ello.
¹⁸ Cf PN 34,E1+.
¹⁹ Es ésta la primera vez que en sus escritos se manifiesta este impulso hacia la «muerte de amor». Lo volveremos a encontrar enseguida en PN 18,52; Or 6; PN 24,26; 31,6; Cta 242; Msc C 7vº y 8rº; Cta 255, y más tarde en las Últimas Conversaciones. María de la Eucaristía cantará esta estrofa en la enfermería el 16.7.1897 después de la comunión de Teresa; cf Cta 255. El martirio de amor aparece evocado de nuevo en Or 6; PN 29,12; 31, última estrofa; 33,4; Cta 182 y 224.
²⁰ Clara alusión a la Llama de amor viva, cuya operación consumante y transformadora canta san Juan de la Cruz (cf Cta 197).
²¹ Cf Cta 182+, nota 15.
²² Cf Cta 56+, nota 2.

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