PN 42

el

Niño, conoces mi nombre,
tu dulce mirar me llama;
me dice: «Simple abandono,
quiero dirigir tu barca»

Con tu manita de niño,
¡oh, maravilla!,
con tu dulce voz de niño,
¡la brava mar tranquilizas
y el huracán…!

Si deseas descansar
mientras ruge la tormenta,
reposa en mi corazón
tu linda rubia cabeza…

¡Qué encantadora sonrisa,
cuando te duermes…!
¡Con mis más dulces cantares
quisiera mecerte siempre,
hermoso Niño!

Teresa de Lisieux

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