Mientras el alma vive en el cuerpo

Mientras el alma vive en el cuerpo, es ejercitada en lo próspero y en lo adverso, a fin de que medre más y más en el amor de Cristo.

Gran arte, pues, y suma virtud es el buen uso de los bienes y de los males.

Bendice, por tanto, alma mía al Señor en todo tiempo; Sión, alaba a tu Dios día y noche, y tu recompensa será grande delante de Dios lo mismo en el cielo que en la tierra; y todas las cosas, prósperas y adversas, buenas y malas, alegres y tristes, redundarán en provecho tuyo.

Por esto el Apóstol San Pablo dice: «Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman» (Rom VIII).

Y nada faltará a los que le temen.

Bienaventurados aquellos, que en todo acatan la voluntad de Dios.

Tomás de Kempis, El valle de los lirios, Cap III.

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