«Ya es hora de despertarnos del sueño»

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Levantémonos, pues, finalmente con el estímulo y las palabras de la Escritura: «Ya es hora de despertarnos del sueño», y con los ojos abiertos a la luz divina, escuchemos atónitos la voz divina que diariamente nos advierte a gritos diciendo: «Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón». Y otra vez: «Quien tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias». ¿Y qué dice? «Venid, hijos, escuchadme; os instruiré en el temor de Dios». «Corred mientras tenéis luz, para que no os envuelvan las tinieblas de la muerte».

Benito de Nursia, Regla de los monjes, prólogo.

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