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Editorial

No sabemos amar

A.M.G.D.

«Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor»
San Juan de la Cruz, Carta a la M. M. a de la Encarnación,
en Vida, BA C, Madrid 1950, p. 1322.


¡Omnia in bonum! (Rm 8, 28)

Comparto un comentario que hice respecto a los Monjes y el Monasterio, el que amplié y que puede ser útil a otros. Me tomo el atrevimiento de hacerlo públicamente ya que es una alerta a quien quiera/pueda escuchar y ayudar a los monjes y a la Santa Iglesia, y parar con esta carnicería humana.

Después de haber visto las conferencias del P. Amedeo Cencini, no sé cómo gritar esto ya… y unirme a su voz. Me siento como el cuento que relata Benedicto XVI en «Introducción al cristianismo» del payaso que alerta sobre un incendio y todos piensan que está loco o haciendo un chiste. Se ríen. Y al final se prende fuego todo…

«El escándalo de pocos es el resultado de la mediocridad de muchos»
(P. Amedeo Cencini)

El problema que tenemos es que no podemos mirar más allá de esta realidad puntual que nos afecta y ver el contexto. No nos damos cuenta que somos todos parte del Cuerpo Mí­stico y que el sufrimiento de algunos miembros, es el sufrimiento de toda la Iglesia, ¡es el sufrimiento de Nuestro Señor! En este caso y en cualquier otro donde haya una persona que sufra.

Todos los involucrados están sufriendo. ¿Qué clase de cristianos no rezan por los que sufren? Sería una contradicción, como un círculo cuadrado… 

«Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros» (1Jn 1,8).

Debemos abrir los ojos para mirar más allá, para hacernos cargo cada uno de la parte que nos toca. No mirando hacia otro lado como si el problema lo tuviera otro. No. ¡Jesús nos está pidiendo a cada uno de nosotros que nos convirtamos! Que dejemos de ser mediocres, que vivamos radicalmente el Evangelio –no hay otra forma de vivirlo por cierto, «sí sí», «no, no», de lo contrario somos tibios–. Y al mismo tiempo es una advertencia, como buen Padre, sobre qué nos pasará —dicho sea de paso, vale aclarar que las advertencias no son para generar miedo, sino son consejos de sabiduría de un Padre que nos ama, como cuando un padre le dice a su hijo: «Si metés los dedos en el enchufe, te vas a electrocutar»–: 

«En aquella ocasión se presentaron algunos a informarle acerca de unos galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios.
  Él contestó:
   —¿Piensan que aquellos galileos, sufrieron todo eso porque eran más pecadores que los demás galileos? Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten, acabarán como ellos.
  ¿O creen que aquellos dieciocho sobre los cuales se derrumbó la torre de Siloé y los mató, eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén? Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten acabarán como ellos» (Lc 13,1-5)

Ahí está la cuestión. Que cada uno se pregunte qué le está diciendo Dios con esto que está pasando, qué nos está pidiendo como hijos, como comunidad, como Iglesia… a qué nos está llamando. El Señor nos habla siempre pero no escuchamos. Pensamos siempre que el problema lo tiene otro. ¡Hasta el propio pobre denunciante! No sabemos entender todaví­a la fe. No sabemos amar. Si no amamos a los enemigos, no podemos llamarnos cristianos.

Hasta un criminal ama a sus amigos, ¿en qué nos diferenciamos nosotros de ellos entonces?

Debemos entender que la guerra es espiritual, no entre personas. «Porque no estamos luchando contra seres de carne y hueso, sino contra las autoridades, contra las potestades, contra los soberanos de estas tinieblas, contra las fuerzas espirituales del mal» (Ef 6, 12).

«El que no ama a sus enemigos, no puede conocer al Señor ni la dulzura del Espíritu Santo. El Espíritu Santo enseña a amar tanto a los enemigos que se tendrá compasión de ellos como de los propios hijos» (Archimandrita Sophrony, Escritos de San Silouan el Athónita, Cap. 1.)

Recomiendo vivamente esta oración por los enemigos de Nikolai de Zica.

Ahora es el momento de la justicia civil, esperemos en la oración confiada del Santo Rosario. Luego llegará el momento de que las cosas se aclaren. «Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el sol» (Ec 3, 1)

El mundo está lleno de odio, pero si justamente nosotros que hemos sido llamados por el Amor a dar ese amor a los demás, no lo damos… ¿Qué nos espera? 

¿A quién nos manda el Señor a dar este Amor sino a los que no lo conocen y no lo aman?

Ni hablar de que eso nos hace más responsables que todos los ateos y perseguidores de la Iglesia, porque nosotros sí hemos conocido al Amor, ellos no. Seremos juzgados con más severidad por esto. ¡Despertemos de una vez! Tenía mucha razón Santa Bernardita en decir que sólo temía a los malos católicos, yo adhiero. Somos nuestro propio enemigo.

Recemos juntos la oración que dio el ángel a los pastorcitos en Fátima, con todo nuestro corazón:

«Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman»

 

«Yo reprendo y corrijo a los que amo» (Apoc 3, 20).

 

«El amor nunca terminará» (1Cor 13,8)

Carolina de Jesús
11.01.2019

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1 comment on “No sabemos amar

  1. Carolina de Jesús

    Un escrito de esta pobre alma que espero nos traiga luz a todos…

    Ante la situación me siento en el deber y en la urgencia de hablar por los comentarios que siguen circulando y publicándose, aunque no me gusta hacerlo y exponerme, es más, lo detesto, y quienes me conocen pueden dar fe de mis palabras y de que hablo con conocimiento de causa en todo lo que digo.

    Sino desde ya no me atrevería a ponerme en este lugar. Pero es por el bien de todos, es por amor, por amor a Dios en primer lugar y a mis hermanos. Y vale la pena la incomodidad y parecer una loca con este fin.

    ¡Que Dios los bendiga!

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