La caridad

Todas vuestras cosas sean hechas en caridad (1 Cor. 16, 14)

Noble virtud es la caridad, puesto que supera todas las demás virtudes, ciencias y dones.

Abraza a Dios, junta los ángeles con los hombres, y de los hijos de los hombres hace hijos de Dios y amigos de los santos.

Ella hizo que naciese Cristo de una virgen y que fuese crucificado para la salvación de los hombres.

Purifica al alma de pecado y le da alas para amar a Dios de todo corazón, con todo el afecto, con todo el entendimiento; la colma de prodigiosa dulzura y la abrasa.

Convierte a los pecadores en justos, los esclavos en libertos; los enemigos en amigos; los peregrinos en ciudadanos; los extraños en familiares; los vagos en solariegos; los orgullosos en humildes; los perversos en mansos; los tibios en fervorosos; los tristes en alegres; los reacios en indulgentes; los mundanos en espirituales; los indoctos en sabios.

Todo esto opera la caridad difundida en los corazones de los creyentes por virtud del Espíritu Santo, que para ellos bajó del cielo.

Tomás de Kempis, El Jardín de las Rosas, Cap. XIII

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