Nadie puede robarnos el gozo de ser de Jesús

Mientras avanzamos en medio de pruebas y desafíos cada vez más aberrantes, nadie puede robarnos el gozo de ser de Jesús. Ser del Señor de Señores y Rey de Reyes. Del amigo Santísimo. Del divino Hermano. Del Altísimo Jesucristo —como felizmente recitamos cuando cantamos el Gloria, Altísimo Jesucristo—. Y de gustar, anticipadamente, los bienes que de Él nos llegan.
 
P. Gustavo Seivane

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