El cielo en la tierra San Agustín San Francisco de Asís Santa Teresa de Calcuta

El peor mal de nuestro tiempo es la Comunión en la mano

Santa Teresa de Calcuta decía: “[…] el peor mal de nuestro tiempo es la Comunión en la mano.” (The Wanderer, 23 de marzo de 1982)

Como nos lo recuerda Mons. Athanasius Schneider, la práctica que hoy conocemos de la comunión en la mano nació en el siglo XVII entre los calvinistas, que no creían en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. “Ni Lutero lo habría hecho”, dijo el obispo: “De hecho, hasta hace relativamente poco los luteranos comulgaban de rodillas y en la boca, y todavía hoy algunos lo hacen así en los países escandinavos”.

Santo Tomás de Aquino, en su gran Summa Teológica, así lo confirma y explica:

«La administración del Cuerpo de Cristo corresponde al sacerdote por tres razones.

»Primera, porque él consagra en la persona de Cristo. Pero como Cristo consagró Su Cuerpo en la (Ultima) Cena, así también Él lo dio a otros para ser compartido con ellos. En consecuencia, como la consagración del Cuerpo de Cristo corresponde al sacerdote, igualmente su distribución corresponde a él.

»Segunda, porque el sacerdote es el intermediario designado entre Dios y el pueblo, por lo tanto corresponde a él ofrecer los dones del pueblo a Dios. Así, corresponde a él distribuir al pueblo los dones consagrados.

»Tercera, porque por reverencia a este Sacramento, nada lo toca sino lo que está consagrado, ya que el corporal y el cáliz están consagrados, e igualmente las manos del sacerdote para tocar este Sacramento. Por lo tanto, no es lícito para nadie más tocarlo, excepto por necesidad, por ejemplo si hubiera caído en tierra o también el algún otro caso de urgencia».¹

A causa de la pérdida del sentido de pecado, advertida por el Papa Pío XII, hoy en día muchos fieles han perdido la fe en la Eucaristía, en la que Jesús se hace presente con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, así, de la manera en que los comulgantes reciben la Santa Comunión y asisten a la Misa, se ve claramente cuál es el grado de fe en la Presencia Verdadera.

En el libro “Ven, sé mi luz” sobre las cartas de la santa, aparece el testimonio de una religiosa sobre la devoción que tenia Madre Teresa a la Eucaristía:

“Madre recibía la Sagrada Comunión diariamente con una devoción tremenda. Cuando algunos días se celebraba una segunda Misa en la casa Madre, trataba siempre de asistir, aunque estuviese muy ocupada. En semejantes ocasiones la oía decía “que hermoso haber recibido dos veces a Jesús hoy”. La profundísima reverencia de la Madre hacia el Santísimo Sacramento era un signo de su profunda fe en la Presencia Real de Jesús bajo la apariencia de pan y vino. Su actitud de adoración, gestos tales como las genuflexiones, incluso con las ambas rodillas en la presencia del Santísimo Sacramento expuesto, y esto hasta bien entrada en años, su manera de arrodillarse y juntar las manos, su preferencia por recibir la Sagrada Comunión en la lengua, todo ellos testimoniaban su fe en la Eucaristía.”

San Agustín había dicho: “…nemo autem illam carnem manducat, nisi prius adoraverit; … peccemus non adorando”, “Nadie come esta carne sin antes adorarla; … pecaríamos si no la adoráramos” (cf. Enarr. In Ps. 98, 9. CCL XXXIX 1385).

San Francisco de Asís decía: “El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote.”

El Príncipe de la Teología afirma: «La Comunión la reciben los buenos y los malos pero con suerte muy desigual: de vida o muerte. Es muerte para los que la reciben sacrílegamente, es vida para los que dignamente la reciban»²

Y también decía san Francisco “El Amor no es amado”…

 


¹ AQUINO, TOMÁS, Summa Teológica, “Tertia Pars, Cuestión 82, Articulo 3”
² AQUINO, TOMÁS, Secuencia de la fiesta de Corpus Christi.

1 comment on “El peor mal de nuestro tiempo es la Comunión en la mano

  1. Reblogueó esto en Laus Deo.

Deja un comentario

error:
%d bloggers like this: