Cartas

Carta 92 – A María Guérin

J.M.J.T.

Jueves 30 de mayo de 1889

Jesús +

Querida hermanita:

Has hecho bien en escribirme. Lo he comprendido todo… todo, todo, todo…. No has cometido ni sombra de pecado. Conozco tan bien lo que son esa clase de tentaciones, que puedo asegurártelo sin miedo a equivocarme. Además, Jesús me lo dice en el fondo del corazón… Hay que despreciar todas esas tentaciones y no hacerles ningún caso.

¿Quieres que te diga una cosa que me ha dado mucha pena…? Que mi Mariíta dejara de comulgar… el día de la Ascensión y el último día del mes de María… ¡Qué pena tan grande le habrá dado eso a Jesús…!

Muy astuto tiene que ser el demonio para engañar así a un alma… ¿Pero no ves, tesoro, que ésa es la meta que persigue? Sabe muy bien el pérfido que no puede hacer pecar a un alma que quiere ser toda de Jesús, y por eso sólo intenta hacérselo creer. Ya es mucho para él llevar la turbación a esa alma; pero su rabia necesita algo más: quiere privar a Jesús de un tabernáculo amado; y al no poder entrar él en ese santuario, quiere al menos que se queda vacío y sin dueño… ¿Y qué será de ese pobre corazón…? Cuando el diablo consigue alejar a un alma de la sagrada comunión, lo ha ganado todo… ¡Y Jesús llora…!

¡Cariño!, piensa, pues, que Jesús está allí en el sagrario expresamente para ti, para ti sola, y que arde en deseos de entrar en tu corazón… ¡Anda, no escuches al demonio, búrlate de él y vete a recibir sin miedo al Jesús de la paz y del amor…!

Pero ya te estoy oyendo decir: «Teresa dice esto porque no sabe…, no sabe que lo hago muy adrede…, que eso me divierte…, y además no puedo comulgar porque creo que cometo un sacrilegio, etc., etc., etc.». Sí, tu pobre Teresita lo sabe muy bien, te digo que lo adivina todo, y te asegura que puedes ir sin temor a recibir a tu único amigo verdadero… También ella ha pasado por el martirio de los escrúpulos, pero Jesús le concedió la gracia de comulgar incluso cuando ella creía haber cometido grandes pecados… Pues bien, te aseguro que ella se convenció de que ése era el único medio para desembarazarse del demonio, pues cuando él ve que está perdiendo el tiempo nos deja tranquilos…

No, es IMPOSIBLE que un corazón «que sólo encuentra descanso mirando a un sagrario» ofenda a Jesús hasta el punto de no poderle recibir. Lo que ofende a Jesús, lo que hiere su corazón ¡es la falta de confianza!

Hermanita, ya antes de recibir tu carta presentía tus angustias. Mi corazón estaba unido a tu corazón. Anoche, en sueños, intentaba consolarte, pero no podía conseguirlo…, y no seré hoy más afortunada a no ser que Jesús y la Virgen Santísima vengan a ayudarme. Espero que mi deseo se convierta en realidad y que la Santísima Virgen, el último día de su mes, cure a mi hermanita querida. Pero para eso, es necesario orar, orar mucho. Si pudieras ponerle una vela a Nuestra Señora de las Victorias…, ¡tengo tanta confianza en ella…!

Tu corazón está hecho para amar a Jesús, para amarlo apasionadamente. Pídele que los años más hermosos de tu vida no transcurran entre miedos quiméricos.

No tenemos más que breves instantes de nuestra vida para amar a Jesús. El diablo lo sabe muy bien, y por eso procura consumirla en trabajos inútiles…

Hermanita querida, comulga con frecuencia, con mucha frecuencia… Este es el único remedio si quieres curarte. No en vano Jesús ha puesto esos deseos en tu alma. (Yo creo que a él le gustaría que pudieses recuperar las dos comuniones que dejaste pues así la victoria del demonio sería menor al no haber logrado alejar a Jesús de tu corazón).

No temas amar demasiado a la Santísima Virgen, nunca la amarás lo suficiente, y Jesús estará muy contento, pues la Virgen es su Madre.

Adiós, hermanita, y perdona este rompecabezas que es mi carta; no puedo volverla a leer por falta de tiempo. Da un abrazo de mi parte a todos los míos,

Sor Teresa del Niño Jesús
nov. carm. ind.

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