Yo me sé sostenido

Yo me sé sostenido y este sostén me da la calma y seguridad. Ciertamente no es la confianza segura de sí misma del hombre que, con su propia fuerza, se mantiene de pie sobre un suelo firme, sino la seguridad suave y alegre del niño que reposa sobre un brazo fuerte, es decir, una seguridad que, vista objetivamente no es menos razonable. En efecto, el niño que viviera constantemente en la angustia de que su madre lo dejara caer, ¿sería razonable? En mi ser yo me encuentro entonces con otro ser que no es el mío, sino que es el sostén y el fundamento de mi ser que no posee en sí mismo ni sostén ni fundamento.

Edith Stein. Ser finito y ser eterno.

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