23 de septiembre – San Pío de Pietrelcina

«Permanece siempre en la presencia de Dios con los modos que te han sido y te serán enseñados. Cuídate de la ansiedad e inquietudes, porque no hay cosa que más nos impida caminar hacia la perfección. Coloca dulcemente tu corazón en las llagas de nuestro Señor, pero no a fuerza de abrazos. Ten gran confianza en su misericordia y bondad, porque Él no te abandonará jamás, pero no por esto dejes de abrazar bien su santa cruz».

San (Padre) Pío de Pietrelcina, 16 de Enero de 1918 a Antonietta Vona – Ep. III, p. 836


Oremos:

Dios todopoderoso y eterno, que concediste a san Pío, presbítero, la gracia singular de participar en la cruz de tu Hijo, y por su ministerio renovaste las maravillas de tu misericordia, concédenos, por su intercesión, que, compartiendo los sufrimientos de Cristo, lleguemos felizmente a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

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