Una vez se le preguntó al Padre Pío por qué echaba a los penitentes del confesionario sin darles la absolución, a lo que él respondió: «Los echo, pero los acompaño con la oración y el sufrimiento, y regresarán». El enojo era solamente superficial.

A un hermano le explicó una vez: «Hijo mío, sólo en lo exterior he asumido una forma distinta. Lo interior no se ha movido para nada. Si no lo hago así, no se convierten a Dios. Es mejor ser reprochado por un hombre en este mundo, que ser reprochado por Dios en el otro».

 

«Conozco tus obras, no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente; pero como eres tibio, ni frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca. Dices que eres rico, que tienes abundancia y no te falta nada; y no te das cuenta de que eres desgraciado, miserable y pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro refinado para enriquecerte, vestidos blancos para cubrirte y no enseñar desnudas tus vergüenzas, y medicina para ungirte los ojos y poder ver. A los que amo yo los reprendo y corrijo. Sé fervoroso y arrepiéntete. Mira que estoy a la puerta llamando. Si uno escucha mi llamada y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. Al vencedor lo haré sentarse en mi trono junto a mí, igual que yo vencí y me senté junto a mi Padre en su trono. El que tenga oídos escuche lo que dice el Espíritu a las Iglesias». (Apoc 3, 15-22)

About

https://www.facebook.com/carolina.dejesus.138

0 comments on “Absolución

Deja un comentario

error:
%d bloggers like this: