Un desmayo repentino, sufrimiento pre agónico. No era la muerte, es decir el pasaje a la verdadera vida, sino una muestra de los sufrimientos de la misma. (…)
 
Recibidos los últimos santos sacramentos, se produjo una mejoría total. Me quedé sola, eso duró una media hora y el ataque se repitió, pero ya no tan fuerte, porque el tratamiento médico lo impidió.
Mis sufrimientos los uní a los sufrimientos de Jesús y los ofrecí por mí y por la conversión de las almas que no confiaban en la bondad de Dios. De repente mi celda se llenó de figuras negras, llenas de furia y de odio hacia mí. Una de ellas dijo: «Maldita tú y Aquel que está en ti, porque ya empiezas a atormentarnos en el infierno». En cuanto pronuncié: «Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros», en seguida esas figuras desaparecieron ruidosamente.
 
Al día siguiente me sentía muy débil, pero ya no experimentaba ningún sufrimiento. Después de la Santa Comunión vi al Señor Jesús bajo la apariencia que ya había visto durante una de las adoraciones. La mirada del Señor traspasó mi alma por completo y ni siquiera el más pequeño polvillo se escapó a su atención. Y dije a Jesús: «Jesús, pensé que me ibas a llevar». Y Jesús me contestó: «Aun no se ha cumplido plenamente Mi voluntad en ti; te quedaras todavía en la tierra, pero no mucho tiempo. Me agrada mucho tu confianza, pero el amor ha de ser más ardiente.  El amor puro da fuerza al alma en la agonía misma. Cuando agonizaba en la cruz, no pensaba en Mí, sino en los pobres pecadores y rogaba al Padre por ellos. Quiero que también tus últimos momentos sean completamente semejantes a los Míos en la cruz. Hay un solo precio con el cual se compran las almas, y éste es el sufrimiento unido a Mi sufrimiento en la cruz. El amor puro comprende estas palabras, el amor carnal no las comprenderá nunca».
 
Diario de Santa María Faustina Kowalska, Nº321, 323, 324

About

https://www.facebook.com/carolina.dejesus.138

0 comments on “Amor puro

Deja un comentario

error:
%d bloggers like this: