Recogimiento en Dios

La lengua es un órgano pequeño, pero hace cosas grandes. Una religiosa que no es callada, nunca llegará a la santidad, es decir no será santa. No se haga ilusiones; a no ser que el Espíritu de Dios hable por ella, en tal caso no debe callar. Pero para poder oír la voz de Dios, hay que tener la serenidad en el alma y observar en silencio, no un silencio triste, sino un silencio en el alma, es decir el recogimiento en Dios. Se pueden decir muchas cosas sin interrumpir el silencio y, al contrario, se puede hablar poco y romper contínuamente el silencio. Oh, que daños irreparable causa no guardar el silencio. Se hacen muchos daños al prójimo, pero sobre todo a su propia alma.

Diario de Santa María Faustina Kowalska, Nº 118

Deja un comentario