El infierno es el lugar último de la salvación

El infierno es el lugar último de la salvación, como canta la liturgia pascual: en adelante todo está lleno de luz, el cielo, la tierra y aun el infierno. Saberse salvado del infierno, salvado en el infierno, saber que la única elección, es ser el ladrón de la derecha o el de la izquierda, siempre un ladrón, descubrir no sólo sus pecados en plural, pero además un cierto estado de separación, de fracaso, de asfixia permanente —la misma que me arrojaba por tierra en la «zona»— es entrar en una humildad radical, en una permanente «metanoia», es la vuelta de nuestro secuestro del mundo, esta ruptura de «la idolatría de sí mismo» que proyectamos sobre las personas y las cosas… «Mantén tu espíritu en el infierno y no desesperes». Dios encarnado, Dios que sufre sobre la cruz no sólo la muerte física, sino también la espiritual, se encuentra en adelante en el lugar mismo de nuestra propia ausencia. Todo está lleno de luz, aun el infierno.

Olivier Clement, L’autre soleil. Autobiographie spirituelle.

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